NICARAGUA

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En una aldea contigua al mero costado del lago de una selva de Matagalpa, los habitantes no habían olvidado la cara de sus vecinos porque como no existía teléfono acudían aún a sus champas a visitarlos; y si hubiera existido alguno comunitario, tampoco habrían desconocido su voz, que mata siempre el wasap. Se diría que se juntaban en las comidas, hueras de carne y henchidas de tamales, y platicaban de cosas tan aburridas como amor, pesca, calor, lluvia, alegría, llanto y sueño.

Divertimentos que empiezan por cuando

3.

Cuando le reveló que quería marcharse de casa unos meses porque al igual que los campos necesitaba barbechar su amor cansino, la otra le amenazó que donde le iban a barbechar era en el Juzgado de Guardia si continuaba soltando tonterías.

De Cuentos de la Prosa Poca.-. Ed. Devenir.- Madrid 1986

Divertimentos que empiezan por cuando

2.

Cuando el abogado aducía en su alegato de defensa de un delincuente juvenil, que se acordara de que su señoría había tomado la primera comunión bajo los compases del Largo de Handel, el Juez no acertaba a comprender qué tuviera que ver una cosa con la otra; y de no ser porque conocía al Letrado desde niño, le hubiera llamado la atención.

De Cuentos de la Prosa Poca.- Ed.-Devenir.-Madrid 1986