Pasión y Muerte de un Heroinómano

Nota: los textos que van en la parte superior, en cursiva, están tomados literalmente de Los Evangelios.

 

1.

Estando allí María, se cumplieron los días de su parto, y dió  a luz a su hijo primogénito, y le envolvió entre pañales y le acostó en un pesebre.

¿Te acuerdas de la Mari, aquella que echaron de casa porque se había liado con un melenudo del Rastro, dicen que ha parido en el molino viejo.

2.

Nacido, pues, Jesús en Belén de Judá,llegaron de Oriente unos magos.

Por quer durase, soñaba María depacio que tes Reyes Magos vinieron cargados de afecto, comida y quiza alguna manta.

3.

El Ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma al niñoy a su madre y hye a Egipto, y éstate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al Niño para matarlo»

Preséntoseles de súbito un dueño, anuanciándoles que tenían que marcharse del molino.

4.

Al día siguiente, otra vez hallándose Juan con dos de sus discípulos, fijó la vista en Jesús que pasaba, y dijo: «He aquí el Cordero de Dios». Los dos discípulos que le oyeron, le siguieron.

Al principio le siguió un heroinómano; después Pedro, que acababa de salir de la cárcel; y así hasta doce.

5.

Entrando en una ciudad, un hombre cubierto de lepra, viendo a Jesús se postró ante Él: «Señor, si quieres, puedes limpiarme». Extendiéndole Él la mano, le tocó diciéndo: «Quiero sé límpio».

Constándole tan aislado por no sé qué enfermedad de nuevo cuño, unió la boca a su boca, y le acarició tiernamente.

6.

Tomando Jesús la palabra, le dijo:Un prestamista tenía dos deudores, el uno le debía quinientos denarios, el otro, cincuenta. No teniendo ellos con qué pagar, se lo condonó a ambos. ¿Quién pués le amará más?

Aunque no servían entre ellos de fiadores para los banqueros, no era ésta la razón de sus atracos.

7.

Les propuso otra parábola diciendo: «Es semejante el reino de los cielos a uno que sembró en su campo semilla buena. Pero mientras su gente dormía, vino el enemigo y sembró cizaña entre el trigo y se fue».

«Porque supusisteis que así sería siempre, vendisteis la casa, el huerto y la mula; y ahora sin trabajo ni hoguera ¿venderéis quiza la cizaña»?

8.

Mientras navegaban se durmió. Vino sobre el lago una borrasca, y, a causa de la inundación, estaban en peligro. Llegándose a Él le despertaron diciendo: «Maestro, Maestro, que perecemos». Despertó Él e increpó al viento y al oleaje del agua, que se aquietaron.

Forrados de cartones, dormían en los portales por la rebeldía de los vientos.

9.

Siguiendo el camino, vino uno que le dijo: te seguiré adondequiera que vayas. Jesús le respondió: «Las raposas tienen cuevas, y las aves del cielo nidos; pero el hijo del hombre no tiene donde reclinar su cabeza».

Solíanse ver por las zonas viejas de las ciudades, heridos de ropa gastada y botellas de litro y medio de cerveza, pelando una manzana, o pidiendo diez monedas.

10.

Como ellos insistieran en preguntarle, se incorporó y les dijo: «El que de vosotros esté sin  pecado, atrrójele la primera piedra el primero».

Hasta qué punto no se habrían deformado los criterios y perdido los sentidos, que nadie lanzó la primera piedra, al ser arrojadas todas al unísono.

11

Levántose un doctor de la ley para tentarle y le dijo:»¿Maestro, qué haré para alcanzar la vida eterna? Él le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y al prójimo como a ti mismo. Él preguntó a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo?

¿Quién es más mi prójimo: mi general a caballo y de tez sonriente, o mi enemeigo asustado,? ¿Quién más me comprende?

 12.

Tenía ésta una hermana llamada María, la cual sentada a los pies del Señor escuchaba su palabra, Marta andaba afanada en los muchos cuidados del servicio y acercándose, dijo: «Señor, ¿no te preocupa que mi hermana me deje a mí sola en el servicio?»

María bordó para él un jersey de color colorado de más de mil horas de lana, que sacó por las tardes en la empresa donde trabajaba.

 13.

Les dijo: Mirad de guardaros de toda avaricia, porque aunque se tenga mucho, no está la vida en la hacienda.

Llegandó la noche robó cuanto pudo para entregarlo a los menesterosos de pan o de heroína.

14.

De nuevo los judios trajeron piedras para apedrearle. Jess les respondió: «muchas obras os he mostrado de parte de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedréais?»

Que fuera joven, y no su hambre o su mieo , les irritaba.

15.

Se le juntó numerosa muchedumbre, y, vuelo a ella, les decía: «Si alguno viene a mí y no aborrece a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos, a sus hermanas y aun a su propia vida, no puede ser mi discípulo».

Al cabo, siempre eran ellos los abandonados de sus familias

16.

Se les juntó numerosa muchedumbre, y, vuelto a ella, les decía: «Quién de vosostros, si quiere edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene para terminarla.»

Alta en extremo se alzaba la torre al primer jeringazo, pareciéndoles desde arriba sus pesares hormigas. Si bien pasado el fecto de la heroína, resultaba que la torre ni siquiera estaba empezada.

 17.

Encontró en el templo a los vendedeores de bueyes, de ovejas y de palomas, y a los cambistas sentados; y haciendo de cuerdas un azote, les arrojó a todos del templo.

Y que podía hacer él, si los mercaderes se habían instalado en los claustros de las uniersidades, y en los mercados vendían sus versos los poetas.

18.

En verdad, en verdad os digo que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, quedará solo; pero si muere, llavará mucho fruto.

«Hollando tu cuerpo, si acaso acabara, tus senos hambrientos quedaran sin fruto al viento de marzo, sin ruido»

19.

Entró Satanás en Judas, llamado Iscariote, que era del número de los doce, y fue a tratar con los príncipes de los sacerdotes y los oficiales sobre la manera de entregárselo. Ellos se alegraron y convinieron con él en darle dinero.

Se dice que a un tal Judas, no se sabe en qué comisaría, le prometieron tres papelinas de heroína, si Jesús era entregado.

20.

Entonces dijo Jesús a la turba: ¿Cómo a ladrón habéis salido con espadas y garrotes a prenderme?

«Igual que ha treinta años, y treinta veces treinta, seguís apartándonos; no ha mudado sino el arma.»

21.

Los príncides de los sacerdotes y todo el Sanedrín buscaban falsos testimonios contra Jesús para condenarle a muerte,

Programaron en un ordenador mil testimonios adversos, aunque con uno hubiera bastado, pues corían tiempos de poco.

22

Entonces el pontífice rasgo sus vestiduras, diciendo: «¿Qué necesidad tenemos de más testigos? Acabáis de oír la blasfemia. ¿Qué os parece?» Ellos respondieron: «Reo de muerte.»

«Es orgulloso, preciso, bueno, bello: A la muerte», gritó la muchedumbre.

23.

Cuando le vieron los prícipes de los sacerdotes y los servidores, gritaron: «¡Crucíficale, crucíficales!» Dijoles Pilato: «Tomadlo vosostros y crucificadle, pues yo no halla en él motivo». respondieron los judios: «Nosostros tenemos una ley, y según la ley debe morir».

Porque se figuraba que alguno del Jurado pudiera tener un hijo drogadicto, altanero o desaliñado, sintió pánico el magistrado.

24.

Entró Pilato de nuievo en el pretorio, y, llamandi a Jesús, le dijo:»¿Eres tú el rey de los judios?» Respondió Jesús: » ¿Por tu cuenta dices eso o te  lo han dicho otros de mí? Mi reino no es de este mundo».

«No era esto lo que ansiaba. No es mi mundo este mundo. No hay más mundos. No había mundo».

25.

Jesús respondió: » Mi reino no es de este mundo».

La cestión era que presenteían que de haber otro mundo, su papel sería aproximado.

26.

Cuando llegaron al lugar llamado Calvario, le crucificaron allí, y los malhechores, uno a la derecha y otra a la izquierda. Jesús decía: «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen»

Y si aquél le había le abandonado de niño, cómo encarecérselo al padre..

27.

Fijaron en una rama de hisopo una esponja empapada en vinagre y se lo llevaron a la boca. Cuando hubo gustado el vinagre dijo Jesús: «Todo está acabado».

«Ya está todo hecho» Y al pronunciar estas palabras acordóse Jesús de la historia de un Cristo que en su infancia le narraron.

28.

Entrando en el monumento, vieron un joven vestido de una túnica blanca, y quedaron sobrecogidos de espanto. Él les dijo: «no os asustéis. ¿Buscáis a Jesus Nazareno, el crucificado?: ha resucitado».

Y al tercer día, resucitó en forma de pesadilla en los sueños de sus jurados, dos segundos.

 Nota: los textos forman parte del libro Pasion y muerte de un heronionomano.- Ed Devenir.- Juan Pastor.- Madrid